Mi clase en 55 minutos

El artículo de hoy tiene la intención de explicaros cómo estructuro una clase lectiva. A la semana tengo cuatro horas de Lengua Castellana y Literatura con cada grupo de 1º y 2º de la ESO, que son los grupos en los que imparto clase últimamente. Por supuesto, no hago el mismo tipo de sesión lectiva siempre, pero la que os explicaré hoy es la que llevo a cabo con mayor frecuencia. Las otras sesiones las dedico a lectura en voz alta, aprendizaje cooperativo, expresión oral…

¿Cómo estructuro una sesión lectiva de 55 minutos?

Minutos 1-5.
Entro en clase lo más puntual posible y doy los buenos días efusivamente a mis alumnos. La efusividad tiene como finalidad que la mayoría de alumnos perciba que he entrado en el aula. También intento que me respondan al saludo la mayor parte de mis alumnos.
Abro el proyector de la pizarra digital y el ordenador de la mesa del profesor. Es una actividad que hago siempre ya que, independientemente de qué tipo de sesión lectiva realice, siempre uso la pizarra digital.
Mientras se abre el ordenador y el proyector, me sitúo enfrente de la clase entre la pizarra digital y la tradicional. Es importante que todos los alumnos tengan la percepción de que el profesor ya está en el aula. Es el momento de indicar a todos los estudiantes del grupo que vayan sentándose, y tengan el libro de texto digitalizado, así como el estuche encima de la mesa. En según qué sesiones y dependiendo de la hora, suelo moverme por los pasillos del aula. Con ello gano presencia y puedo controlar a aquel alumno que esté algo despistado.

Minutos 5-40.
Este es el segmento de clase más productivo. En él es donde llevo a cabo la explicación de la parte de la Unidad Didáctica programada. Normalmente suelo dar uno o dos apartados de teoría y lo hago de la siguiente forma en función del curso al que imparto la clase:

A. Alumnos de 1º de la ESO. En el libro de texto elaborado por el departamento los alumnos tienen por escrito la parte teórica que proyecto en la pizarra digital mediante un documento elaborado en PDF. El hecho de que tengan la teoría es porque en este curso se trabaja a través de la teoría la técnica de estudio del subrayado con dos o más colores y del esquema de cajas.

B. Alumnos de 2º de la ESO. A diferencia de los alumnos de 1º de la ESO, los alumnos de 2º de la ESO carecen en el libro de texto digitalizado por el departamento de la hoja de teoría. Esta decisión se tomó porque nos dimos cuenta de que se avanza muchísimo más rápido en el contenido de la asignatura y no repercute en la comprensión del contenido del área. En este curso se trabaja a partir del esquema de cajas proyectado en la pizarra digital.

En ambos curso sigo un procedimiento muy similar:

En 1º de la ESO leemos en voz alta los apartados teóricos y los subrayamos con dos o más colores a partir de las palabras clave. Una vez el texto está subrayado en la pizarra digital y en la hoja de teoría del libro de texto de los alumnos, es cuando se procede a rellenar el esquema de cajas a partir de lo subrayado por los alumnos. Este esquema es el que luego utilizan para las actividades y de cara al estudio de las pruebas de estudio y exámenes. Con los años me he dado cuenta de la dificultad que los alumnos tienen a estas edades a la hora de estudiar de la hoja de teoría. Es por ello que en este grupo sólo la utilizan por si tienen alguna duda, pero todo el estudio se hace a partir de lo que han completado en el esquema de cajas. Os puedo asegurar que los alumnos prefieren estudiar del esquema de cajas antes que de la hoja de la teoría, ya que les es más fácil memorizar y aprender los contenidos sintetizados. Además, ganan mucho tiempo de estudio.

En 2º de la ESO la dinámica es algo diferente porque se trabajan otras técnicas de estudio que el subrayado. Lo que hago es proyectar directamente el solucionario del esquema de cajas que ellos tiene en blanco en su libro de texto en la pizarra digital. Es a partir del solucionario donde voy explicando la parte teórica de la Unidad Didáctica. En este sentido debo decir que estoy encantado con este método, ya que las clases se han agilizado enormemente. Por su parte, los alumnos no echan en falta para nada una hoja de teoría, ya que se sirven del esquema completado en clase para las actividades, pruebas de estudio y exámenes, elaboración de textos escritos. Otro aspecto fundamental es que además de hacer las clases mucho más dinámicas, el tiempo que se ahorra con la lectura de la teoría y el subrayado se aprovecha para trabajar, sobre todo, las diferentes tipologías textuales como la narración, la exposición y la argumentación.

En función del cumplimiento de la programación de aula, siempre dispongo de material audiovisual extra relacionado con la Unidad Didáctica. Es un recurso que me sirve cuando me ha sobrado algo de tiempo, o veo que los alumnos tienen dificultad para seguir lo que se tenía programado en esa sesión lectiva. También es un recurso que utilizo más a menudo si la sesión lectiva coincide con la última hora de la jornada escolar.

Durante este segmento de clase, siempre estoy de pie, normalmente al lado de la pizarra digital, ya que en ella voy subrayando conceptos, añado alguna que otra palabra, cuento alguna historia o anécdota para bajar la carga teórica. La importancia de estar de pie enfrente de los alumnos es fundamental ya que se gana en presencia y se aumenta el control del grupo.

Minutos 40-50.
Una vez finalizada la parte teórica es el momento de trabajar la parte procedimental. Puede parecer que el tiempo de dedicación a la teoría está muy desproporcionado en cuanto a la práctica, pero no hay que olvidar que la mitad del tiempo de contenido teórico se dedica a completar el apartado correspondiente al esquema de cajas. Esto significa que el tiempo de explicación teórica o de clase magistral no suele superar los 20 minutos.

Durante estos diez minutos lo que hago es lo siguiente:
Cuando acabo el segmento de clase de teoría, los alumnos no empiezan inmediatamente con los ejercicios de la Unidad Didáctica. Lo que hago es previamente leer los enunciados de los ejercicios que quiero que trabajen. Pido a uno o varios alumnos que los lean en voz alta por si tienen alguna duda. Si es así los explico más detenidamente o empiezo algún ejercicio para que sirva de ejemplo.
Una vez se han leído los enunciados es el momento en que los alumnos empiezan a realizar las actividades. Eso les da muy poco tiempo para que hagan los ejercicios, pero esta es la intención. Lo que pretendo es que se lleven estos ejercicios a casa. Sé que no todos los docentes están de acuerdo con el hecho de dar deberes a los alumnos fuera del horario escolar. Yo os digo que los doy casi siempre por varias razones:
Es una demanda reiterada de los padres en estas edades.
Los alumnos tienen un ritmo de trabajo desde el primer curso de la ESO. Para mí es muy importante porque, a medida que avanzan cursos, cada vez se les exige más y tienen que empezar a acostumbrarse desde que entran en el instituto.
El alumno revisa en casa el esquema de cajas elaborado en clase y le sirve como estudio.
El día que hay una prueba o examen el alumno ya tiene el hábito adquirido de estudio a partir de las actividades realizadas en casa los días anteriores.

En este sentido, quiero añadir que el volumen de ejercicios y el tiempo de dedicación de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura en casa, no suele superar casi nunca los 10-15 minutos. También es verdad que en mi instituto hay un número considerable de asignaturas que no dan nunca o casi nunca deberes, lo que hace que el tiempo de dedicación de estudio o deberes en estos cursos no suela superar la hora.

Minutos 50-55.
Es el momento de preparar la finalización de la sesión lectiva. Es muy importante que controléis estos últimos cinco minutos, porque suele ser un momento complicado de la clase y más si coincide con un descanso o la finalización de la jornada escolar. En mi caso lo que hago es lo siguiente:
Pido a los alumnos que paren de hacer los ejercicios. En este momento todos los alumnos deben cerrar el libro de texto y guardarlo en su mochila. Es importante lo de la mochila porque así evitamos que se lo olviden en el aula y no puedan realizar las actividades en sus casas.
Mientras guardan su libro en la mochila, aprovecho para apagar el ordenador y el proyector de la pizarra digital.
Una vez tienen los libros en la mochila, les hago sacar la agenda por la página de la semana en la que nos encontramos.
Una vez todos están en la misma semana es cuando escribo en la pizarra convencional (suele ser el único momento en el que la utilizo) la páginal del libro y las actividades que deben realizar. Mientras lo copian, suelo pasar por los pasillos y me dirigo hacia los alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NESE). Siempre compruebo que este alumnado copie correctamente lo que he escrito en la pizarra convencional.
Una vez los alumnos han copiado sus deberes en la agenda es el momento de que la guarden también en su mochila. También hay que recordarles que no la dejen debajo de la mesa.

En este momento ha sonado el timbre y doy por finalizada la sesión lectiva. Como podéis ver, la sesión lectiva está estructurada hasta el más mínimo detalle. En estos cursos es muy importante que no dejéis nada al azar. La previsión y la preparación a conciencia de una clase es la clave para el éxito de la misma. Si lo hacéis así ganaréis en seguridad, los alumnos siempre tendrán alguna tarea que hacer y podréis prevenir conflictos.
Así es como planifico una sesión lectiva. Seguro que vosotros también tendréis vuestro protocolo. Si es así estaré encantado de que lo compartáis en este blog.

Una última recomendación. Las clases lectivas duran 55 minutos, no 57 ni 59. Odio la expresión de muchos profesores que dicen: “La clase se terminará cuando yo lo diga”. Es un error. Si las clases duran más de la cuenta lo que provocan es nerviosismo y se aumenta la probabilidad de que surja algún conflicto entre alumnos o entre alumnos y profesor. También hay que tener en cuenta que cuando este profesor sale del aula es probable que entre otro compañero. No es justo para él que se encuentre con un clima crispado por nuestra falta de previsión. El tiempo lo marca el profesor, sí, pero el centro es el que nos marca el tiempo a nosotros… No lo olvidemos.

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