Eres un docente tóxico si…

Muchos de mis artículos se refieren a la relación de los docentes con los alumnos. En la entrada de hoy no hablaré de alumnos, sino de compañeros de profesión, de docentes y, concretamente, de los que considero docentes tóxicos. Se trata de un tipo de docente que inevitablemente está presente en todos los claustros, en mayor o menor medida. Personalmente, creo que es importante que sepamos detectarlos porque pueden ejercer una influencia negativa en nosotros, así como en el resto de la comunidad educativa. No negaré que las cualidades o, en su caso, defectos del docente tóxico están implícitas muchas veces en el propio sistema educativo y en el modo de proceder de los centros. Pero de lo que no tengo ninguna duda es que hay docentes que suman y docentes que restan. A los que restan yo les denomino docentes tóxicos.

Tutor docente tóxico

Imagen extraída de Shuttershock

En este artículo quiero dar mi visión de lo que entiendo por un docente tóxico con la intención de que cada uno de vosotros seáis capaces de detectarlos.

El docente tóxico es aquel que…

1. Dice que Siempre se ha hecho así. Odio oír esta frase. Lamentablemente se trata de una frase muy repetida y común en determinados docentes. Creo que transmite una idea de la Educación muy equivocada, ya que fomenta el inmovilismo y la falta de innovación. Siempre desconfío de las personas que pronuncian esta frase cuando se les hace algún tipo de propuesta. Suelen ser docentes que llevan largo tiempo en un mismo centro educativo y desempeñando una mima labor. Con esto no quiero decir que lo que funciona en un centro deba cambiarse. Simplemente digo que hay que tener la visión de que incluso aquello que fusiona, tal vez es posible que funcione incluso mejor, y aquello que no funciona, tal vez es conveniente sustituirlo por algo que creamos que puede ser mejor.

2. Propone, pero no dispone. El docente tóxico suele ser muy dado a realizar propuestas, pero a pedir a otros compañeros que las lleven a cabo. Se trata de un tipo de docente que al principio da un paso adelante para, a continuación, dar dos pasos atrás. Reconozco que en algunos momentos me he dejado llevar por esta mala praxis. Se trata de un docente de palabra y de escasa acción. No suele ser consciente del trabajo implícito que supone una propuesta, por acertada que sea. Al respecto, suele ser muy común en los claustros y reuniones de equipos docentes. También es muy frecuente en sesiones asamblearias.

3. Explica mucho y enseña poco. El docente tóxico entiende la Educación como una mera transmisión de conocimientos. Es un profesor que explica de forma unidireccional. Puede ser que explique bien, pero no enseña. Puede que sea un buen especialista en la materia que imparte, pero le falta pedagogía a la hora de afrontar una sesión lectiva. Se trata de un docente que se preocupa por hacer una buena clase, pero no invierte el mismo tiempo en pensar cómo podrá enseñar aquello que sabe para que llegue a todos sus alumnos.

4. No mira a los ojos de la gente. El docente tóxico no mira a los ojos de la gente. Es un docente que se relaciona poco y mal con sus compañeros, bien porque no le interesa, bien porque lo concibe como una pérdida de tiempo. Se trata de un docente que no le da importancia a las relaciones interpersonales, que tiene poca empatía. Además de ser un docente tóxico, es un docente invisible. Se trata de un compañero que vive su trabajo de una forma tangencial, que no se compromete con nada ni con nadie, que rehuye cualquier tipo de responsabilidad, que intenta pasar lo más desapercibido posible, que no no se sabe el nombre de todos los compañeros del claustro, que..

5. Oye, pero no escucha. En el artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos ya hablé de la distinción entre oír y escuchar. El docente tóxico tiene la manía de no escuchar a los que le rodean, entre otras muchas cosas porque tiene el convencimiento de que poco o nada aprenderá de estos. Es un docente al que mientras le hablas, sabes que tiene el pensamiento en otro sitio, sabe que aquello que le estás diciendo poco a nada le importa.

6. La culpa la tiene… El docente tóxico es aquel que cree que todos tienen la culpa, excepto él. Culpa a sus alumnos porque no le entienden, culpa a equipo directivo por su gestión, culpa a la administración por el sistema educativo, culpa a los padres por cómo educan a sus hijos, culpa a… El docente tóxico carece de la perspectiva para creer que muchos de los cambios y mejoras deben empezar por uno mismo. El docente tóxico culpa, pero no se interroga a sí mismo. Personalmente, es un tipo de docente que ejerce una influencia muy negativa en los claustros, ya que su visión de la Educación puede resultar muy contagiosa. Además se trata de un docente con el que es difícil establecer un diálogo, ya que parte de una visión muy cerrada de lo que entiende como Educación.

7. Es funcionario, luego docente. El docente tóxico es un docente de profesión, pero no de vocación. No digo que esto sea negativo, pero lo cierto es que plantearse una vida laboral en una profesión tan exigente como la nuestra requiere en cierto modo una cierta actitud vocacional. El docente tóxico sabe que vive de su trabajo, pero también tiene claro que no vive por su trabajo. Creo que a la larga acaba siendo perjudicial tanto para este docente, como para el resto de sus compañeros.

8. Confunde lo personal con lo profesional. El docente tóxico comete el error de no diferenciar lo personal de lo profesional. Se trata de un tipo de docente que sabe mucho sobre los demás, pero que nos es capaz de gestionar esta información de una manera adecuada. Es un docente que habla poco y pregunta mucho. Hay que ir con cuidado con este tipo de compañero porque no siempre es capaz de de diferenciar entre una confidencia y una exclusiva.

9. No crea, copia. El docente tóxico tiene una gran capacidad para apropiarse de lo que no es suyo. Se trata de un compañero que invierte más tiempo en mirar lo que hace el resto de sus compañeros que no de proponer para sus compañeros. Personalmente es un docente al que me gusta tener lejos, porque no tiene el más mínimo interés en aprender.

10. Colabora, no coopera. El docente tóxico no tiene por qué ser poco trabajador. En Educación, existe una gran confusión entre lo que se entiende por colaborar y lo que se entiende por cooperar. En este sentido recomiendo la lectura del artículo Colaborar vs. Cooperar en el aula. El docente tóxico prima la colaboración por encima de la cooperación, o lo que es lo mismo, prima la homogeneidad sobre la heterogeneidad, tiende a excluir en lugar de incluir, prefiere trabajar con y no trabajar por, prima el esfuerzo individual en vez de la ayuda mutua.

Como he dicho al principio del artículo, hay compañeros que suman y compañeros que restan. En nuestro caso, no podemos elegir a los compañeros que trabajarán con nosotros. Pero creo que sí debemos ser capaces de dar ejemplo a todos aquellos que comparten el claustro al que pertenecemos. Ser un docente tóxico está al alcance de todos. De lo que se trata es de aprender a detectarlos y ser un ejemplo para ellos y para nosotros mismos. Como yo, estoy seguro que muchos de vosotros al haber leído este artículo os habréis sentido identificados con algunos de los rasgos a los que me he referido al hablar de lo que considero como un docente tóxico. Si es así te doy mi más sincera felicitación, porque, para cambiar, primero debemos reconocer aquello que no funciona en nosotros mismos y tener el convencimiento y la determinación de transformado y de ser un ejemplo que inspire a los demás también a su transformación.

Comments

  1. Alf. says

    Eres un docente tóxico si paralizas a los estudiantes con discursos destructivos del tipo “Lo tuyo no es esto”.

  2. anabelbel says

    Pues justo esto de “esto no es lo tuyo” se lo oí decirme a la inspectora pedagógica que me tenía que evaluar a mí profe principiante en Francia, me chocó porque todo el año me repetía lo contrario y se lo decía tb a mis alumnos, para animarlos “no se puede ser malo en todo”. De todo lo que dices del profe tóxico no me reconozco en nada, luego digo yo que tan tóxica no seré, no por eso no me cuesta aun hacer clases interesantes, dinámicas, motivantes, estoy pendiente al máximo de cada alumno, buena voluntad no me falta, pero aun me falta imponerme lo suficiente y ser más constante para que mis alumnos no pierdan el interés o la confianza en mí. Pues a punto estoy de ser despedida a pesar de mi mejor voluntad, entonces añadiré a tu lista que también es tóxico el profe veterano que domina el oficio y en lugar de confiar en sus compañeros principiantes torpes y en dificultad los critica sin recordar sus propios a menudo cojos principios.

    • says

      Muchas gracias por tu comentario Anabelbel. No puedo empezar de otra manera que no sea lamentando el hecho de que pese a tu esfuerzo y dedicación, no se te valore tu trabajo debidamente. Con respecto a tu comentario, sólo decir que acepto tus críticas. Aún así, si lees con detenimiento el artículo en ningún momento se relaciona la “toxicidad” de un docente con el hecho de que tenga poca experiencia. Además, en algunos de los aspectos que destaco del docente tóxico me doy por aludido y así pongo de manifiesto en el artículo. Sólo me resta desearte lo mejor y que tu esfuerzo y tu dedicación tarde o temprano se refleje en el éxito profesional. Un cordial saludo.

  3. says

    Mi impresión ha sido siempre que todo esto es potenciado por un sistema educativo público que carece de mecanismos de control sobre los empleados. Todos los trabajos necesitan una supervisión, de lo contrario muchos trabajadores se acomodan paulatinamente. He trabajado en la escuela publica italiana , catalana y valenciana y he encontrado alguna diferencia, sin dejar de reconocer sus carencias, en la escuela publica italiana el cargo de director es jerárquico, posee más autoridad que aquí. Por tanto el buen ejercicio de la docencia no depende solo de la buena voluntad del docente, no solo por preparar su trabajo sino por actualizarse y renovarse constantemente. Cuando llego ha un centro por primera vez (soy interino y por desgracia experto en el cortoplacismo ) y escucho a compañeros que a las primeras de cambio te sueltan que ellos tienen 30 años de experiencia,inmediatamente lo traduzco a 30 años de experiencia en hacer cada año lo mismo. Vivimos en un país donde la política se ha interesado más por el control del sistema educativo que por su funcionamiento interno y ha creado un sistema viciado en el que cada uno desarrolla su trabajo como le viene en gana. En el que se ha creado una clase docente acomodada y aún así instalada constantemente en la queja y en el individualismo absoluto. Sin capacidad ni espíritu colectivo, corporativo o gremial, como queráis llamarlo. Que dedica su tiempo y energía en los claustros a recelos y rencillas personales. Solo poner un ejemplo, en el ultimo centro en el que trabajé antes de ser víctima del ERE encubierto que la administración ha llevado a cabo, solo el 23% del profesorado participó de las huelgas. Saludos

    • says

      Muchas Gracias por tu comentario. Lo cierto es que vivimos unos tiempos iniertos. Es por ello que me parece fundamental reflexionar sobre los aspectos que en nada mejoran nuestra labor docente. Un cordial saludo y gracias por interactuar con el blog.

  4. Luis says

    Muy simplista. El título es “aterrador”. Pensar que hay compañeros “tóxicos” deja muy mal al autor de una reflexión tan extensa como simplista. Se entremezclan caracterizaciones personales que ni aportan ni dejan de aportar a la E-A. Es un lugar común -tal vez, un saco- de prejuicios. No me gustaría tener por compañero de trabajo alguien que piensa así de los demás docentes, pero nunca diría que es tóxico. De hecho, algunas de las reflexiones me parecen interesantes, aunque el fondo y el sentido, no.

    • says

      Gracias por tu comentario Luis. En este blog todas las opiniones tienen cabida, sobre todo las críticas. Un cordial saludo

    • Pía Arévalo says

      He aquí un docente tóxico…siempre ve lo negativo de los demás y no lo positivo…..respeto por los puntos de vista de los demás!
      Tolerancia!

  5. says

    ¡Genial artículo! Estoy completamente de cuerdo y, como a tí, me matan un poquito cuando escucho estos comentarios de ciertos compañeros/as.
    Si me permites, además de ser docentes que no son sinceros consigo mismos ni con los demás, añadiría que suelen ser los/as incitadores/as de rumores, malas vibraciones y quejas indiscriminadas hacia el resto de compañeros/as, muchas veces motivadas por un mero intento de justificar su práctica desinteresada o excusarse por no cooperar.
    Por desgracia tenemos que sufrir muchas veces los correveidiles, los corrillos y los chismorreos simplemente porque hacemos cosas y estas personas no quieren formar parte o directamente te quieren desacreditar porque, como tú has dicho, no saben separar lo personal de lo profesional.
    Ays… ¡Qué difícil es ésto!
    Pero vaya, que hay esperanza. Es cuestión de estar por encima de todo.
    Un saludo muy grande.

  6. says

    Yo añadiría quizá a aquel que se queja constantemente de lo agobiados que estamos, que lo mal que les ha tratado el equipo directivo en el pasado, de lo mal que está gestionado el centro…
    Se quejan, se quejan, dan vueltas y hablan mucho pero no hacen nada.

    Siempre habrá cosas a mejorar, pero estamos en el colegio para trabajar y dar lo mejor de nosotros mismos. Puesto que la lucha, nuestra propia actitud, también se transmite a nuestros alumnos.

    Hay que cambiar nuestra forma de posicionarnos. Centrarnos en el pasado, recrearnos en aquello que ha ido o va mal, no nos deja avanzar.

    Por otra parte también hay que destacar a aquel compañero que va de “que trabaja mucho”, “que sus niños son los mejores”… Aquellos que presumen y “venden” como buenísimo un producto que en realidad no es.

    Personalmente nunca he sido buena en el marketing, pero sí en llegar al corazón de los niños. Eso puede no verse exteriormente pero quedará para siempre en su recuerdo y aprendizaje posterior.

    Un docente tóxico es aquel vago y envidioso. Con falta de autoestima. Que necesita pisar al compañero para sentirse superior y mejor.

    Un docente tóxico es aquel que no cuida los sentimientos y confianza de sus alumnos. Aquel que se centra en “los mejores” y abandona a aquellos que más lo necesitan.

    Son aquellos que hacen daño a los que somos más sensibles y acaban por crear un agujero en la comunicación y proyectos de futuro del centro.

  7. Mª José says

    Me parece muy acertada la denominación de docente tóxico. Los que no nos dedicamos a la enseñanza, solo somos alumnos o padres de alumnos también los distinguimos, pero ¿como luchar contra esto?. Si tu misión es transmitir conocimiento y no lo consigues, deberías plantearte si escogiste el trabajo adecuado. En estos momentos lo estoy sufriendo.Tengo una hija de 13 años (1ºESO), acabó 6º con MH en Inglés, y PET, Pass with Merit. La profesora de inglés de 1º de ESO la ha suspendido los dos trimestres porque dice que es una alumna que no participa. Es bien sabido por todos sus profesores que es una alumna tímida, que en estos momentos está llena de complejos y adolescencia.Esta señora ha convertido la clase de inglés en una clase de arte dramático, lo peor que le puede suceder a un alumno así. El sistema de puntuación que emplea consiste: da puntos positivos por participar en clase, de la nota del examen escrito que realiza cada alumno resta la diferencia de puntos positivos a los del alumno que mayor numero de puntos ha conseguido y según el computo es la nota que se obtiene. Mi hija resta en negativo. Aunque consiga un 10, no superará nunca este examen. He de decir que se encuentra en un grupo de excelencia y que en su clase solo hay 14 alumnos, además tiene ayudante. Los chavales no son tontos, mi hija me comenta que oye las criticas que hace sobre ella a su ayudante , que habla en clase por el móvil con su familia contándoles la comida del día.
    Con ese método de clase, si es verdad que los más extrovertidos y menos trabajadores parece que se benefician, no importa haber hecho los deberes completos o ningún deber si sabes que con levantar la mano y contestar a una pregunta o aprendiéndote unos diálogos para una obra de teatro o una canción, la profesora se va a quedar tan agusto y tu con un punto positivo, planazo. Mi hija se comunica a diario con amigas americanas e inglesas, se ríen porque no creen posible que ella suspenda inglés. Y yo me pregunto: ¿Ha olvidado mi hija lo ya aprendido?¿Quien tiene razón University of Cambridge Esol Examinations o la maruja limón que tiene por profesora?. Solo sé que una niña tímida y acomplejada le cuesta ir a la clase de inglés y es infeliz. Si tienes alguna sugerencia me encantaría recibirla. Que profes como tu nos llenen las aulas.

    • says

      Muchas gracias Mª José. Se hace difícil juzgar tu situación. Aún así creo que estás en pleno derecho a decir lo que piensas. Hay que enseñar desde la sonrisa y no desde el miedo.

  8. Pía Arevalo says

    Gracias por tus escritos me ayudan a engrandecer mi labor como docente y maestro…agregaría el docente que no ve más allá de sus estudiantes …el que no se preocupa por que un niño o niña llega con sueño o de mal genio o agresivo

  9. says

    Muy acertado tu post. La verdad es que en educación todos los profesores hemos conocido alguno y no guardamos grandes recuerdos nostálgicos de este tipo de “compañeros”.Ocurre que al final se aislan y se obvian porque van en contra del germen de la educación y la escuela que formamos todos.Felicidades por tus aportaciones.Un saludo desde este naciente rinconcito dedicado a la educación: http://www.mochilatic.com

  10. Velka Pérez says

    Soy estudiante de educación y aunque no estoy en servicio todavía, detesto tambien el punto n°i y el n°6. Debe ser horrible trabajar con esta clase de docentes.La culpa es de los que dirijen nuestro sistema educativo.No cambios, siempre igual. te felicito y sigue adelante con tus articulos son buenísimos. saludos desde Panamá.VIELKA.

  11. Luz Mery says

    Excelente articulo, talvez falta el adulador, hablador que manipula con su actitud y se vale de ello para acabar con un excelente docente, pero no sabe investigar, no tiene metodología en la enseñanza, pretende querer estar a costa de lo que fuere para que lo miren como el mejor, siendo una imagen falsa en todo su contenido.Para colmo le creen y al parecer gana.

  12. says

    Bueno. Partes de la idea que las directivas, los directivos, los claustros son positivos y son los individuos los que podemos aportar y cambiar la atmósfera. Mi experiencia es que me han fastidiado mucho y ahora tan sólo pienso en positivo, actúo en positivo con mis alumnos y compañeros que quieran aportar algo y trabajo con ilusión, iniciativa, perseverancia, plan, realismo y análisis de resultados para seguir mejorando digan lo que digan, piensen lo que piensen y me hagan lo que me hagan. Podría contar tanto pero con una me basta: conseguí que mi instituto fuera uno delos veinticuatro centros pilotos de la primera convocatoria de un proyecto para conocer y reflexionar sobre la nanotecnología. Al Director se le olvidó mencionarlo cuando nombró los proyectos del centro en el claustro final de aquel curso. Yo lo recordé. Hay equipos directivos que no quieren gestionar los recursos humanos de forma distinta a cómo lo hacen.

  13. Maria says

    Soy docente vocacional y mi larga experiencia profesional me ha llevado a trabajar en equipo con este tipo de profesor, una minoría aislada por si misma.Lo importante es reflexionar cada día tu práctica docente, estar abierta a los cambios y educar a través de las emociones, no llenar de contenidos, sino enriquecer a cada uno en todos sus potenciales. Mi lucha ha sido larga, muchas veces frustrante, pero muy satisfactoria, pues veo mi propia evolución, nunca he perdido la ilusión por la enseñanza y cuando ocurra me iré….Pena me dan estos profesores, pues no disfrutar del trabajo, ya supone un gran castigo. Gracias a todos los docentes que enaltecen esta bella profesión de educar seres que cambiarán el mundo. Un saludo cordial.

  14. Elizabeth says

    Estimado: concuerdo con uno de los comentarios donde indica que hay un abordaje mas bien superficial del tema, po ello no es menos relevante. Solo Dos cosas que agregar: muchos docentes (y personas en general) reflejan sus conflictos internos en el trato, además hay una cantidad no menor de quienes por principio rechazan o boicotean a sus superiores sin argumento sostenible (entendiendo que algunos superiores demuestran preocupación y respeto por los docentes). Un saludo, buenos temas y buenas reflexiones. Gracias.

  15. excaliburagain says

    Magnífico artículo. Hasta llegué a pensar que sólo yo conocía compañeros así. Agregaría al compañero que asciende de puesto y sólo se dedica a decir “cuándo yo era docente…yo no tenía esos problemas…yo no permitía esto…o aquello…” De esta lista la que más detesto es la número 1.

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