La memoria. Cómo enseñar para no olvidar

Hoy vengo a hablarte de la memoria. Bueno, en realidad vengo a hablarte de tres tipos de memoria, concretamente la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. En esta entrada tengo la intención de incidir en cómo puedes trabajar la memoria de tus alumnos para que aprovechen al máximo tus enseñanzas. ¿Me acompañas?

Memoria

Imagen extraída de Shutterstock

¿Qué es la memoria? ¿Qué memoria debes potenciar en tus alumnos?

La memoria es un proceso mental a través del cual almacenas información y, cuando la necesitas, logras recuperarla. Como te he comentado al inicio de esta entrada, existen básicamente tres tipos de memoria:

  • Memoria sensorial. Se trata de una memoria con una capacidad ilimitada y que viene dada por las impresiones que recibes a través de los sentidos, sobre todo el sentido auditivo y visual. Este tipo de memoria abarca la retención de información, el apoyo en el aprendizaje de nuevos conocimientos, la comprensión de tu entorno y la resolución de problemas. Se trata de un tipo de memoria que no puedes controlar conscientemente.
  • Memoria a corto plazo. También se le denomina memoria de trabajo y se centra en la información que almacenas de forma temporal para ser procesada posteriormente. Se trata de un tipo de memoria muy limitada. De hecho, se afirma que una persona difícilmente es capaz de retener más de cuatro ideas en esta memoria de trabajo.
  • Memoria a largo plazo. Tiene una capacidad de almacenar información ilimitada, es decir, puede durar toda una vida siempre y cuando esta información haya sido debidamente asimilada. Es la memoria que contiene el conocimiento de tu mundo físico, social y cultural, que almacena tus recuerdos autobiográficos -memoria episódica-, así como el lenguaje -memoria semántica- , los conceptos, la imágenes, las pautas de actuación, etc.

Ahora que te he explicado brevemente en qué consiste cada memoria la pregunta es muy sencilla, ¿qué memoria elegirías para la información que enseñarás a tus alumnos?

Creo que tú mismo acabas de responder a esta pregunta. Efectivamente, se trata de la memoria a largo plazo. Se trata de la memoria que es capaz de codificar, almacenar y, lo más importante, recuperar la información en el momento preciso. Esta es la memoria en la que hay que insistir con la ayuda de la memoria sensorial y la de trabajo.

¿Cómo puedes fomentar la memoria a largo plazo de tus alumnos?

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla y todo un reto a la vez. Ahora olvídate por un momento de la información. Es problema no es la información que enseñas, sino la cantidad de información que enseñas. Me explico. De lo que se trata es de dar la menor cantidad de información posible y que esta información esté muy filtrada. Si sobrecargas de información a tus alumnos, no haces más que sobrecargar la memoria de trabajo, la memoria limitada, la memoria que si no se asimila, hará que tu información desaparezca en el olvido, que no permanezca en la memoria a largo plazo. Para ello:

  • Reduce al máximo la enseñanza magistral.
  • Haz patente la utilidad de la información a tus alumnos.
  • Fracciona a lo largo de una sesión lectiva el contenido de una información.
  • No expliques más de dos conceptos a la vez, a no ser que se complementen entre ellos.
  • Sírvete de imágenes que refuercen tus enseñanzas y que estas sean capaces de crear emociones, de contar historias, de impactar a tus alumnos.
  • Utiliza la pizarra tradicional o digital para reforzar la información verbal.
  • Parafrasea, pregunta y clarifica lo que enseñes.
  • Resume la información más relevante y que no supere el número de cuatro ideas, a ser posible.

De lo que se trata es de convertir ambas memorias, la sensorial y la de trabajo, en tus aliadas, no en tus oponentes. Y para ello, aquí van algunas pautas que son tremendamente efectivas:

  •  Atención. A mayor atención, mayor facilidad de recordar lo aprendido. Si la atención está asociada al silencio siempre será mucho más efectiva.
  • Sentido. En lugar de memorizar es mucho más efectivo de cara a consolidación de la información, darle un sentido o una utilidad a la misma. Se trata de convencer de que lo que explicas es útil.
  • Organización. Cuanto mejor se organiza la información, más posibilidades tendrá de perdurar en el tiempo. El esquema de cajas es un claro ejemplo de ello. Si quieres saber más sobre el esquema de cajas pulsa en el siguiente enlace.
  • Asociación. Consiste en relacionar lo que aprenden con lo que ya saben.
  • Otras posibles actuaciones: Repetición, agrupación de ideas, narración de relatos, uso imágenes vívidas, agrupación de números, uso de acrónimos, uso de la rima.

Si consigues llevar a cabo satisfactoriamente estas pautas de actuación de cara a la consolidación de la memoria a largo plazo, habrás conseguido algo doblemente extraordinario, y es que no sólo te recuerden a ti, sino que también recuerden lo que aprendieron de ti.

 

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3 Comentarios

  1. los nombres de los tipos de memoria (títulos) no se pueden leer (al menos desde mi pc) ni algún otro nombre.

    copiando el texto a word si.

    • Tomo nota de tu comentario. Es el primero que recibo al respecto. Un saludo.

  2. Gracias por el post, muy interesante y útil, como siempre! Creo que es importante incidir en la importancia de la memoria sensorial a la hora de registrar la información, como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras, y lo mismo con los olores, el tacto…

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