Docente, ¿hasta cuándo vas a permanecer en tu zona de confort?

En el ámbito educativo se habla muy poco de la zona de confort, cuando debería tenerse muy en cuenta porque tu profesión, la profesión de docente, tiene una marcada tendencia a la comodidad, el conformismo, la rutina, el aburrimiento, etc. El sistema educativo actual está pensado para anestesiarte, para adormecerte, para que te establezcas definitivamente en tu zona de confort y no salgas nunca más de ella. ¿Y por qué debe ser así? ¿Por qué no arriesgarse a adquirir nuevos conocimientos, a cambiar de metodología, a cambiar nuestra visión y nuestro comportamiento? Y ahora me dirás, ¿cómo hago esto? Sigue leyendo este artículo y te daré alguna de las claves.

Zona de confort

Imagen extraída de Shutterstock

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort no es más que un estado en el que te sientes seguro porque tienes un dominio de lo que haces así como de tus acciones. Y son cómodas porque son conocidas. Lo malo es que aunque sean cómodas, muy probablemente muchas de ellas no te gusten y no haces nada al respecto para cambiarlas.

Tres ejemplos de lo que entiendo como zona de confort.

1. Libro de texto. Para mí es el mayor enemigo que existe para el docente en la actualidad. El libro de texto represente la falta de libertad, el hecho de que estás a merced de lo que dice un libro en lugar de ser tú el que decide qué y cómo enseñar. Si quieres salir de la zona de confort debes replantearte seriamente qué te aporta un libro de texto, cuál es el precio que pagas por la comodidad de que te den todo hecho. A continuación hazte estas preguntas:

  • ¿Qué porcentaje de un libro de texto no aprovecho?
  • ¿De qué otra manera explicaría este contenido que aparece en el libro de texto?
  • ¿Cuántas fotocopias de material extra he elaborado para mis alumnos mis alumnos?
  • Si pudiera hacer mi libro de texto, ¿cómo sería?
  • ¿Cómo enseñaría si no tuviera libro de texto?

2. Clase magistral. Te sientes a gusto explicando. Quieres hablar y que te escuchen. Te gusta lo que explicas, pero, ¿realmente interesa lo que explicas a tus alumnos? ¿Realmente crees que lo que explicas tiene algún provecho en la vida real? Si quieres salir de la zona de confort, debes empezar a plantearte otra forma de gestionar tus clases. Si decides hacerlo, puedes empezar haciéndote estas preguntas:

  • ¿Cuánto tiempo hablo durante una sesión lectiva?
  • ¿Cuánto tiempo dejo que hablen mis alumnos?
  • ¿He aprendido algo hoy de mis alumnos?
  • ¿Tengo clara la diferencia entre enseñar y explicar? Si es así, ¿cuál de las dos es la que predomina en mis sesiones lectivas?

3. Reuniones. Al principio de curso te dan el horario con la planificación de las reuniones. Estas reuniones te vienen dadas por horario y, por tanto, se sitúan automáticamente en tu zona de confort. Pero, ¿qué provecho sacas de cada una de ellas? ¿Qué capacidad tienes de incidir en dichas reuniones? Debes pensar que se puede hacer algo al respecto. para ello, para salir de tu zona de confort puedes hacerte estas preguntas:

  • ¿Por qué en todas las reuniones se debe agotar el tiempo que viene fijado?
  • ¿Cuántas son las reuniones a las que se llegan a acuerdos?
  • ¿Qué papel adopto en una reunión, activo o pasivo?

De la zona de confort a la zona de aprendizaje.

Se puede salir de la zona de confort. ¿Cómo? Dirigiéndote hacia la zona que se denomina zona de aprendizaje. En la zona de aprendizaje es donde das respuestas a todas las preguntas que te he formulado anteriormente, cuando empiezas a replantearte en qué consiste tu trabajo, cuál es tu nivel de satisfacción, qué te gustaría cambiar, en qué podrías mejorar y cómo podrías hacerlo. En muchas ocasiones las preguntas que debes hacerte son incómodas, pero absolutamente necesarias para dar un paso adelante. ¿Qué debes hacer en esta zona de aprendizaje?

  • Hacer preguntas e intentar encontrar las mejores respuestas.
  • Mirar la realidad que te rodea desde otro punto de vista.
  • Comparar y compararte.
  • Experimentar nuevos procedimientos.
  • Aprender de ti y de los demás.

De la zona de aprendizaje a la zona de pánico.

Cuanto más tiempo permanezcas en la zona de aprendizaje, más probabilidades tendrás de que los que te rodean, aquellos que permanecen en su zona de confort, que dan que vuelvas a ella, quieran darte miedo, quieren que te instales en la zona de pánico para que vuelvas con ellos. Son aquellas personas que no entienden otra forma de enseñar que la suya, son aquellas personas que no paran de repetir Es que siempre se ha hecho así… La zona de pánico es la más peligrosa porque intentará que retrocedas a tu zona de confort. ¿Por qué? Porque incidirá en tus emociones, en tus inseguridades, en las opiniones de los que te rodean. ¿A qué deberás enfrentarte? Aquí tienes una lista:

  • El error
  • El fracaso
  • El miedo
  • La vergüenza
  • El qué dirán
  • El ridículo
  • La crítica
  • La envidia

La zona de los retos. Más allá de la zona de aprendizaje. La toma de conciencia.

Cuando hayas interiorizado tu zona de aprendizaje y hayas superado la zona de pánico es cuando entras en lo que se denomina la zona de los retos. Ahora ya no eres el mismo o, mejor dicho, tienes las estrategias para desarrollar tu talento, tu conocimiento, aquello que has desarrollado en tu zona de aprendizaje. Y en ese momento es cuando aparece tu conciencia, cuando te das cuenta de hasta dónde has llegado, qué has conseguido, cómo era tu trabajo y cómo has conseguido transformarlo. La conciencia será la que te permitirá recordar quién eras y reconocer quién eres y hasta dónde has llegado. Así es cómo se consiguen los sueños, así es como se alcanza la felicidad.

10 aspectos que como docente he cambiado de mi zona de confort.

  1. He suprimido el libro de texto y he elaborado uno propio digitalizado.
  2. He transformado la clase magistral por una más clase más cooperativa.
  3. Siempre que puedo, intento ser yo el que decido el tiempo que debe durar una reunión.
  4. No enseño los contenidos por igual. Enseño más aquellos que me apasionan y que se me dan mejor.
  5. Por las tardes no realizo tareas productivas como la de corregir. Prefiero cuestionarme aspectos de mi trabajo y pensar la mejor manera de dar una clase.
  6. He suprimido la burocracia al máximo y la he concentrado en un sólo día.
  7. Ahora leo libros que no tienen nada que ver sobre educación. Una vez los he leído, intento aplicar lo que he aprendido de ellos a mi profesión. Este sin duda ha sido uno de los aspectos más significativos de mi zona de aprendizaje. En este enlace tienes, por ejemplo, el libro que consiguió sacarme de mi zona de confort.
  8. He dejado de quejarme para empezar a actuar.
  9. Paulatinamente iré cambiando la metodología de mis clases por el método de clase invertida o Flipped Classroom. De esta manera reduciré la explicación magistral y potenciaré el aprendizaje cooperativo.
  10. He introducido el juego como una forma diferente de aprendizaje. siempre he defendido la idea de que se puede y se debe aprender jugando.

A modo de conclusión.

En muchas ocasiones pienso que la creación de este blog ha sido sin duda el mayor remedio para salir de mi zona de confort. En cada artículo siento que estoy en mi zona de aprendizaje y que no paro de adquirir nuevos conocimientos. Unos conocimientos y una visión del mundo y de mi profesión que no todos los que me rodean comparten. Gracias a este blog tengo el pleno convencimiento de que salir de la zona de confort es posible, que tiene un precio, pero sin duda se trata de un reto absolutamente apasionante, un reto que no tiene otro destino que el de la felicidad. ¿Me acompañas?

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26 Comentarios

  1. La zona de confort más peligrosa de todas es la de quedarse de brazos cruzados y no hacer nada, no protestar, no manifestarse, no hacer huelga, en defensa del derecho a la educación de tus alumnos y de tus derechos laborales. Hay metodologías mejores y peores, pero bastantes de ellas logran los objetivos que perseguimos. En cambio, si todo es preocuparnos de la metodología y nada de mejorar la situación de la comunidad educativa ante los ataques de las instituciones, no nos podemos llamar docentes.

    • No soy profesor, y aunque creo que obviamente también hay que manifestarse por motivos económicos y demás, eso solo es rascar la superficie del problema. Creo que el artículo aborda una de las raíces importantes del problema. ¿De qué sirve el derecho a la educación si luego se da y se recibe una educación penosa y obsoleta? Todo empieza ahí, todo empiezar a ir mal o bien AHÍ. Y si lo hubieramos entendido hace 50 años, quizá ahora no habría tanto Hijo de *** con poder tomando decisiones (económicas y de cuaslq, o sería mucho más improbable.

      Felicidades al autor del artículo.

  2. Muy bueno, inspirador, Es un tema largo, complejo e interesante, creo que la educación, los docentes están claro, en un marco socio-cultural que legitíma o desestima el conocimiento,el esfuerzo por aprender, estraría bueno también encarar el tema del valor que tiene para una sociedad la educación; porque esto implicaría que una sociedad preocupada x la eduación sin dudas daría una mejor formación profesional y reclamaría con justicia un mejor nivel en sus docentes; un mayor alcance a bienes culturales para acercárselos a los chicos, y sobre todo generaría un pensamiento crítico…eso le sirve a los poderosos? Y cuando digo sociedad pienso especialmente en los valores que parten desde la familia hasta los mensajes de los medios masivos de comunicación… hay una gran hipocrecía en ciertos discursos que se horrorizan frente al nivel de la educación, pero esos mis mayores, los adultos hacen de la adolescencia un target relativamente fácil de captar para venderles literalmente mierda a los pibes..violetta, one direction o a quien le toque el turno. Por si no queda claro, digo también, que sin dudas el trabajo docente debe elevar su nivel, pero la cuestión pasa por algo más que voluntarismo…

    • Muchas gracias por tu reflexión Óscar. Un cordial saludo

  3. Enhorabuena por hacer público algo que muchos pensamos. No estás sola, somos muchos los que no nos conformamos con ser una pieza más del engranaje de este sistema educativo. Sistema que no está diseñado para cambiar esta sociedad de consumo feroz, de la que editoriales y sus libros de texto son el más fiel exponente. Bravo por la inciativa.

  4. Perdona por dirigirme a ti en femenino. Llegué a esta entrada a través de facebook e inconscientemente asumí que eras mujer. Acabo de leer algunos de tus artículos y descubrí que eras chico. Pido disculpas.

    • Ningún problema. Errare humanum est. ;)

  5. ¡Me encantó! coincido desde el inicio hasta el final.
    Gracias ;)

  6. A mi modo de ver, y aún con lo acertado e ilustrativo que es el concepto de la “zona de confort”, hay en su descripción y explicación lagunas que yo pediría no dejar atrás por la gravedad que supondría tal exclusión. Trataré de explicarme:

    - La zona de confort en referencia a nuestra drogodependencia de los libros de texto: perfectamente explicado en el artículo.

    - La zona de confort en referencia a nuestra resistencia a no incluir en nuestras clases la tecnología digital como herramientas de gran valor e imprescindibles en nuestro milenio y con la que el autor veo que trabaja a la luz de sus artículos en este blog.

    - La zona de confort en referencia a nuestra resistencia a no incluir en nuestros centros y en nuestras clases al alumnado con diversidad funcional (discapacidad) con lo que el enorme enriquecimiento que supondría para todos los sectores de la comunidad educativa, lo que hacemos es convertir nuestras aulas en aparcamientos del alumnado diferente. Ya por lo abultado del párrafo, bien se adivina cuál es el ítem que más me preocupa. En nuestros centros se sigue arrinconando al alumno con autismo, o con parálisis cerebral, o con síndrome de down, o con… y manipulando a los padres para que lo quiten de allí y se lo lleven a un centro “adecuado”. Si hemos dicho en nuestro sistema que una de las libertades en la educación es la de que los padres elijan libremente centro docente, no deberíamos ser tan hipócritas como para sostener que este caso deba ser una excepción.

    Graciñas por la escucha.

  7. Excelente artículo. Soy de Costa Rica y el mensaje aplica perfectamente para mi país. Lo cierto es que me “medio” incluyo porque de cuatro materias que imparto, en alguna pido libro.

  8. este escrito esta muy bien me ha hecho pensar y reflexionar en el quehacer diario de nuestra labor docente en donde tenemos algunas fallas, a veces es necesario recurrir ha esto por que creemos que a nuestra forma lo estamos haciendo bien y nos hace falta reinventar, re valorar algunas estrategias educativas que se hacen a diario.

  9. Enhorabuena por el blog. Me encanta. Leo todo lo que publicas pero con este artículo has dado en la diana. Vivir en la zona de confort es un mal endémico de nuestra profesión.
    Voy a mandar el enlace del artículo a los compañeros del cole a ver si remuevo alguna conciencia.

    • Gracias Alberto. Un cordial saludo ;)

  10. Muy buen artículo, pero creo que esto cada vez es menos posible. La profesión docente hoy en día ya no solo implica preparar una clase y darla. Implica muchas más tareas administrativas y de investigación con las cuales las universidades miden el desempeño del profesor. En mi experiencia me di cuenta que innovar si mejoraba mi relación y la experiencia de aprendizaje de mis estudiantes, pero al final esta innovación se me devolvía como una avalancha porque me implicaba consumir tiempo de mis otras dos actividades (lo administrativo y la investigación). Y eso hizo que prácticamente no volviera a tener tiempo libre ni para mi ni para mi familia y mi salud se afectó.

    Es lamentable porque los nuevos sistemas educativos no están hechos par que el docente pueda ser innovador, sino para que sea un obrero de la educación y tenga que jugar a las reglas que las instituciones académicas dictan

    • Muchas gracias por tu aportación Wilmerg

  11. Habrán muchos profesores que estén en zona de confort, pero los hay inquietos que lo dan todo en su docencia.
    Creo que es más peligroso para la educacion y dificulta mucho la labor del docente, la zona de confort de los padres del alumno.

    • Gracias por tu comentario Andrés. Sin duda, los padres tienen a día de hoy mucho que decir. Un cordial saludo

  12. Soy contador público y docente de contabilidad en bachillerato. Cuando me inicié como educadora pronto me di cuenta que no lograba que todos mis estudiantes aprendieran y que por lo tanto, necesitaba estudios en pedagogía. Comencé a estudiar educación e hice una especialización, mi práctica mejoró significativamente, todo lo que he ido aprendiendo lo he puesto en práctica en el aula.Con resultados no siempre exitosos, pero innovando constantemente. Llevo dos años aplicando en 3er año, una estrategia de enseñanza que me ha dado excelentes resultados, la he ido perfeccionando, y la quiero seguir utilizando. Cómo se llamaría esa zona?

    • Estás sin duda en la zona de aprendizaje.

  13. Soy estudiante en formación docente y considero que lo mencionado aquí es de suma importancia, en la educación no solo se trata de que el docente enseñe, nosotros también aprendemos de los alumnos, en mi formación me han enseñado que los libros solo son un apoyo, obviamente, y el docente debe conocer el desarrollo del alumno para poner en practica en aprender aprender para que el alumno muestre interés en el querer aprender y no solo eso, si no también que el alumno pueda utilizar sus capacidades en la resolución de problemas en la vida. El alumno en la educación es lo más importante para los docentes, es por esto que se debe conocer al alumno y sus formas de aprendizaje :)

    • Muchas gracias Susana. Celebro que te haya gustado el artículo

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