5 Consejos para aumentar la empatía con tus alumnos

Para aquellos que no lo sepáis, la palabra Empatía procede del griego y significa ‘lo que sufre’ o, lo que es lo mismo, la capacidad que tiene una persona de comprender las emociones del otro.

Empatía

Imagen extraída de Shutterstock

Este concepto para mí tiene una importancia capital a la hora de relacionarnos e interactuar con nuestros alumnos de clase. Cuanto mejor les comprendamos, más recibiremos de ellos a cambio. Esta Inteligencia Interpersonal, en palabras de Howard Gardner, revierte directamente en muchas de las acciones que nuestros alumnos llevan a cabo durante la jornada escolar.

Posiblemente os habréis fijado como durante el curso escolar hay profesores que conectan muy rápidamente con los alumnos y eso les pasa año tras año, mientras que otros mantienen una relación con sus alumnos algo más complicada. Son los profesores que no “conectan” con los alumnos.

Otro aspecto que no hay que confundir es el hecho de que ser un profesor empático no tiene nada que ver con lo de ser un “profe guay” o un “profe enrollado”. Para nada. La Empatía es algo mucho más profundo que ser “guay” o “enrollado”. De hecho, son estos profesores los que empiezan con una muy buena relación con los alumnos que con el tiempo se va deteriorando al no saber poner límites. Pero esto es materia para otro artículo.

Mi intención para con este artículo no es más que enseñaros cinco útiles y sencillas acciones para aumentar la Empatía con vuestros alumnos:

  1. Aprenderse los nombres. Puede parecer una obviedad, pero es algo a lo que hay que dar mucha importancia. A veces nos encontramos con profesores que, pasados varios meses, aún no conocen el nombre de sus alumnos o los confunden con asiduidad. Sé que habréis oído quejarse a vuestros compañeros de que tienen muchos alumnos y que lleva su tiempo aprenderse todos los nombres. Eso no es cierto. En pocos días se puede conseguir si os lo proponéis. Hay montones de trucos para aprenderse los nombres de los alumnos. Algún día os hablaré de ello. Otro consejo que os doy relacionado con este primer consejo es evitar llamar a vuestros alumnos por su apellido. No me digáis por qué, pero la experiencia me ha enseñado que una gran parte del alumnado odia que le llamen por su apellido. Cierto que existen varias excepciones y en ese caso y bajo la petición del alumno podéís hacerlo. Pero llamar a un alumno por su nombre no hace más que crear un distanciamiento entre tú y el alumno debido a su excesiva formalidad.
  2. Tener buena memoria. Por buena memoria me refiero a aquellas pequeñas cosas que para nosotros son poco importantes, pero que para nuestros alumnos significan muchísimo. Preguntarles por el partido del fin de semana contra su eterno rival, felicitarles por la consecución de un logro, interesarse por sus mascotas, mostrar interés tras una enfermedad, pérdida de un familiar o percance. No os podéis imaginar lo mucho que lo agradecen. Recordad sus caras si alguna vez lo habéis llevado a cabo.
  3. Mantener el contacto visual. Es muy frecuente que al principio o al final de la clase se nos acerquen los alumnos para preguntarnos alguna cuestión. En ese momento solemos estar pendientes de muestro material escolar y descuidamos el contacto visual con quien nos habla. Si no le miramos, el alumno captará que nos importa más lo que estamos haciendo que no lo que nos está diciendo.
  4. Escuchar en lugar de oír. La Escucha Activa consiste precisamente en diferenciar la palabra oír de la palabra escuchar. OÍR no es más que percibir sonidos, mientras que ESCUCHAR consiste en entender aquello de lo que se nos habla.
  5. Cambiar las preguntas cerradas por las preguntas abiertas. Un factor que nos puede ayudar a empatizar con nuestros alumnos tiene que ver con la forma con que formulamos las preguntas. Al interactuar con un alumno hay una gran diferencia entre preguntarle ‘si está preocupado’ a preguntarle ‘por qué está preocupado’. Mientras la primera pregunta se responde con un simple SÍ o NO, la segunda implica un por qué que creará un vínculo emocional entre tú y el alumno que debes aprovechar.

Si cuidáis detalles como los expuestos aquí, veréis como el clima de la clase tiene a ser más relajado y distendido. Son tan sólo cinco ejemplos de cómo podemos mejorar la empatía hacia nuestros alumnos. Os puedo asegurar que existen muchísimos más actuaciones y muy fáciles de llevar a cabo. Estoy seguro que tú también utilizarás algunas acciones para aumentar tu empatía. Si es así estaré encantado no de oírlos, sino de escucharlos…

 

Comments

  1. Carmina Alicia says

    Hola, recibe un cordial saludo, entendí muy bien tu aportación, me hicieron reflexionar de como tratar a mis alumnos y crecer como profesora MUCHAS GRACIAS.

  2. Susana says

    Muy buenos consejos. Los alumnos a veces son tomados como números y no como personas. No hay que olvidarnos de la parte humana en nuestro trabajo como docentes, porque podemos ser una parte muy importante en la vida de alguna o algunas personas.

  3. Marisa says

    Me ha gustado mucho estos consejos. Es cierto que ,de alguna manara u otra, lo sabemos o intuimos, pero los hábitos y vicios de comunicación que arrastramos, en ocasiones nos impiden llevarlos a la práctica. Leerlos nos ayudan a reflexionar y ,lo que es más importante, a tomar conciencia de ello. Gracias por recordarmelo, me ayuda a tenerlos en cuenta.Un saludo.

  4. carmen says

    Me encantaron tus consejos y verdaderamente que esto pasa en el aula a diario con nuestros alumnos.Debemos prestarles mayor atención a cada uno de ellos.

    • Lágrima Rosas Reyes says

      en efecto…son sumamente importantes estos consejitos, ya que muchos de nosotros no ni siquiera el nombre de los alumnos nos aprendemos, eso es lo mínimo que debemos de hacer debido a que ellos nos merecen el respeto…si nosotros pedimos respeto, creo que hay que ser congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos…

  5. Maria Gilda says

    Es importante tener en cuenta estos consejos y ponerlos en práctica resulta bastante motivador; se crea un ambiente de confianza y seguridad.

  6. Timoteo Feliciano Aucahuaqui Puruguaya says

    La empatía,es lo que le falta algunos maestros,y los cinco consejos son muy interesantes,porque resultan funcionales en el interactuar diario,el alumno es una persona,por ello se merece todo nuestro respeto,debemos llamarlo por su nombre y saberles escuchar para hacernos parte de sus problemas;feliz navidad y venturoso año 2014

  7. says

    Descubrí el blog hace muy poco pero me gustan mucho las reflexiones que haces y los consejos que compartes.. algunas cosas “salen” sin más pero otras no y seguro que nos ayudan a mejorar. Gracias.
    A lo de la empatía quizá añadiría, ya que nos sugieres que aportemos algo, “tocar”, dar un golpecito en la espalda, físicamente, cuando por ejemplo algun alumno te cuenta algo que le preocupa (en este caso acariciar el brazo), o cuando están realizando tareas y vas moviéndote por la clase y ves que alguno/a de los alumnos está trabajando bien (más aún si de normal le cuesta implicarse o concentrarse). Quizá a alguno no le guste, tampoco hay que abusar, pero yo he apreciado que un leve golpecito con cariño en el hombro o en la espalda a todos nos gusta,literal y figuradamente.

  8. Ign says

    Entiendo que estos consejos sean simples y buenos, para escuelas con un alumnado donde sus padres se preocupan por la educación de sus hijos, donde las aulas tienen un tamaño adecuado, donde las clases no superan los 25 alumnos, donde da gusto desarrollar un tema como docente, donde los docentes tienen ingresos mensuales normales, comparables a los del resto de la clase media instruida de cualquier sociedad.
    Pero cuando tienes cursos de más de 40 alumnos, donde la mayoría tiene problemas sociales importantes, ejemplo, vicios que ya sabemos cuales son, divorcio de sus padres o padres desocupados, etc., donde los ingresos mensuales del docente están por debajo de la media, ni siquiera comparables a los de un albañil que no sabe leer ni escribir, entonces esto sirve de poco.
    En países, digamos civilizados, lo que tu dices es lo recomendable, pero, en donde no existe la más mínima idea de lo que significa el respeto, la educación, la instrucción, etc., donde los alumnos creen que la escuela es una prisión porque este conocimiento es justamente transmitido por sus propios padres, donde el padre y el docente son archienemigos (si, batman contra el guazón es una analogía perfecta) en vez de ponerse de acuerdo en colaborar; donde hoy, un 80% del alumnado realmente no quiere ir a la escuela, un 80% de los docentes no quieren dar clase en condiciones casi imposibles y un 80% de los padres quieren que sus hijos pasen aunque no sepan nada, digamos simplemente, una crisis de identidad del sistema educativo, simplemente digo, estamos en el horno.
    No se puede hacer mucho por el sistema educativo dentro del sistema educativo, el arreglo debe venir de afuera, del estado.
    Pregunto ¿Por qué los alumnos querrán estudiar sabiendo que, pateando una pelota, diciendo estupideces en TV o subiendo un video a la red pueden ganar más dinero que lo que puede ganar un docente o sus padres? ¿Es que el sistema educativo ya es de por si arcaico? Todos hablan, hablan y hablan, pero a la hora de mejorar, solo se puede contar con los dedos de las manos los países que han podido hacer algo realmente, ejemplo Finlandia.
    Imaginemos en Argentina, donde vivo, tener un sistema como el Finlandés: Computadoras en las aulas de la escuela, pantalla plana y reproductor de DVD, una biblioteca por aula, no mas de 25 alumnos por clase, etc. En pocos días se robarían todo, si, todo., lamentablemente es la ley de la selva, aquí da lo mismo todo y eso da lástima realmente, es casi imposible, con esta sociedad donde todo vale, progresar en materia educativa.
    El ejemplo empieza desde arriba, desde la clase política reinante (si, justamente, reinante), porque ¿Si hay casos probados de corrupción y uno se destruye trabajando para que un mocoso cualquiera le conteste y casi no se lo pueda sancionar, que hacemos, nos rendimos? Conozco decenas de casos de docentes que prefieren hacer otra cosa que estar en el aula, principalmente del nivel secundario. Ya no es educación, la escuela es un aguantadero lamentablemente, principalmente en Argentina. Al menos eso dicen.

    • says

      Gracias por tan completo y reflexivo comentario. Sólo decirte que para mí la escuela no empieza desde arriba, sino que quiero pensar que la escuela empieza desde uno mimos. Así lo he visto siempre y creo que es la única manera de seguir luchando independientemente de las circunstancias que rodean tu trabajo. Un cordial saludo desde España y mis mejores deseos para ti y los tuyos.

      • Ign says

        En Finlandia (sistema educativo modelo) fue construido basado en un sistema político previo. No puede construirse un sistema educativo funcional si el sistema en el que esta es no funcional. Saludos.

  9. smoll73 says

    Thanks for your comment. It has been very useful. This kind of comments helps me to improve my blog!

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  1. [...] Para aquellos que no lo sepáis, la palabra Empatía procede del griego y significa ‘lo que sufre’ o, lo que es lo mismo, la capacidad que tiene una persona de comprender las emociones del otro. Este concepto para mí tiene una importancia capital a la hora de relacionarnos e interactuar con nuestros alumnos de clase. Cuanto mejor les comprendamos, más recibiremos de ellos a cambio. Esta Inteligencia Interpersonal, en palabras de Howard Gardner, revierte directamente en muchas de las acciones que nuestros alumnos llevan a cabo durante la jornada escolar.  [...]

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  5. Información Bitacoras.com…

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  10. […] Empatía y simpatía. Muy ligado a la emoción están los términos empatía y simpatía. Mientras que la simpatía es un proceso básicamente emocional, la empatía va mucho más allá, ya que implica la capacidad de ponerse en la piel del otro. Es por ello que debemos potenciar por encima de todo la empatía sobre la simpatía. Porque para la empatía se necesita aprendizaje, mientras que para la simpatía no, al ser mucho más espontánea. Potenciando la empatía, fomentamos la inteligencia emocional y además la atención. Sobre la empatía recomiendo el artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos. […]

  11. […] 2. Oír sin escuchar. Un aspecto al que le doy mucha importancia en mis sesiones lectivas es intentar no sólo oír a mis alumnos, sino también escucharlos. La diferencia entre oír a una persona y escucharla es enorme, ya que cuando la escuchamos lo estamos haciendo de forma activa y les transmitimos a nuestros alumnos que aquello que nos está diciendo es importante tanto para ellos como para nosotros. Los alumnos de una clase demandan atención en todo momento. De ahí que en la medida que nos sea posible, debemos esforzarnos para escuchar con atención aquello que nos quieran decir. Con ello aumentaremos la empatía y mejoraremos nuestra relación con ellos. Aquellos docentes que sólo oyen a sus alumnos pero no interactúan, corren el riesgo de tener una relación distante y ello repercute negativamente en la relación del docente con el grupo. Para saber más sobre este apartado os recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos. […]

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