10 Consejos para docentes con falta de motivación

Motivación o cómo ser docente y no morir en el intento. De eso se trata. Como docente muy probablemente habrás tenido tus momentos de desánimo por muy diversas razones. Ser docente exige siempre una entrega y una dedicación máxima y no siempre es fácil estar al cien por cien. En este sentido la motivación juega un papel determinante para salir adelante día a día de una profesión que a mí me gusta recordar que es la profesión que genera otras profesiones. Pues bien, si en algún momento del curso escolar sientes una cierta falta de motivación, aquí van unos consejos. ¿Me acompañas?

motivación

Imagen extraída de Shutterstock

10 Maneras de recobrar la motivación si eres docente.

1. Dividir del trabajo. Es muy importante no sentir la sensación de estar abrumado ante un determinado trabajo o tarea. En algunas ocasiones te embarcas en proyectos realmente ambiciosos que al cabo de poco no tienes claro si serás capaz de llevar adelante. Pues bien, de lo que se trata es de dividir estos proyectos en pequeñas tareas, es decir, dividir un proyecto en varios más pequeños. Verás como así su realización te parecerá más asequible. En mi caso, por ejemplo, cuando elaboré los libros de texto digitalizados de mis asignaturas, decidí fraccionarlo en pequeñas unidades. Esto me permitió tener conciencia de que día a día iba avanzando en mi trabajo y que aquello que empezaba, por pequeño que fuera, podía acabarlo sin mucha dificultad.

2. De lo fácil a lo difícil. En determinados momentos del curso puedes sentirte abrumado por diversas razones. Como en todas las profesiones, la docencia también tiene sus picos de trabajo. Es por ello que cuando te encuentres seriamente abrumado por el trabajo y no sepas por dónde empezar, lo más recomendable es hacerlo por aquellas tareas más simples, sencillas y que se pueden ejecutar en poco tiempo como, por ejemplo, enviar un correo electrónico.

3. Poner fecha. En cualquier trabajo es fundamental establecer una serie de plazos para la realización de determinadas tareas. Para cualquier proyecto, actividad o tarea que te propongas debes poner una fecha límite. Además, intenta que esta fecha de finalización esté por escrito y sea compartida por varias personas. Esto hará que seas más consciente de la entrega en el plazo elegido.

4. Poner hora. Si he dicho anteriormente lo importante de poner fecha a cualquier tipo de trabajo, no es menos importante fijar una hora de inicio y de final cuando estés trabajando en algo. Esto no sólo te permitirá ser más productivo, sino más efectivo y el tiempo que ahorres podrás dedicarlo a otras actividades que te gusten. Para ello hay múltiples aplicaciones que funcionan a modo de temporizador en ordenadores, tabletas y smartphones. Haz la prueba y te darás cuenta de cómo optimizas tu tiempo de trabajo. ¡Te sorprenderá!

5. Recompensa. Sí, has leído bien. ¡Quién te va a cuidar mejor que tú! Es muy importante que en momentos de desánimo, desmotivación o desaliento seas consciente de ello. Pero una vez te hayas dado cuenta, también es fundamental que te premies a ti mismo por tu trabajo. Tomar un café, comer un helado, dar un paseo por una zona que te guste, quedar con unos amigos, leer un libro que hacía tiempo que tenías pendiente… son ejemplos de cómo la motivación en muchas ocasiones está en los pequeños gestos, en los pequeños detalles que nadie mejor que tú conoce.

6. Visualizar. Este consejo está íntimamente ligado con el autoconcepto que tienes de ti mismo y de tu trabajo. En muchas ocasiones tú mismo te pones un nivel de exigencia tan alto que hagas lo que hagas siempre tienes la sensación de que no es suficiente. Esto puede causarte una gran desmotivación porque no percibes de forma consciente aquello que haces. De ahí que sea tan importante que lleves un registro de todo aquello que realices desde el punto de vista productivo. También te recomiendo que este registro esté en un lugar visible y que puedas acceder a él de forma sencilla. La percepción visual que tienes de tu trabajo es esencial en momentos en los que pierdes la perspectiva del mismo.

7. Verbalizar. Si en el anterior consejo me he referido a la importancia de visualizar tu trabajo, también es fundamental no sólo que lo visualices, sino que también lo verbalices. Hablar con tus familiares más allegados y con tus compañeros también es una excelente manera de vencer el desánimo y la falta de motivación. Hablar te permite tomar plena conciencia de tus acciones y compartirlas hace que tengas otros puntos de vista con los que valorarte a ti y el trabajo que realizas. Una advertencia: no hables para quejarte, habla para aprender y, sobre todo, escucha.

8. Desaprender. Desaprender para seguir aprendiendo. Aunque parezca un sinsentido, no lo es. En momentos de desánimo hay que darse cuenta de que en ocasiones la razón por la que te sientes sin energía o desanimado es porque no hay juicio crítico sobre lo que haces, no ves otra forma de ejecución de tus tareas. En ocasiones es fundamental romper con la rutina, con los clichés para dar lugar a nuevos procesos mentales que te permitan ver de otra forma, de otra perspectiva tu trabajo. En el artículo titulado El día que decidí 25 formas de desaprender para seguir aprendiendo te doy algunas claves de lo que entiendo yo por desaprender como docente.

9. Divertirse. En períodos de desmotivación hay que dar un paso adelante y darte cuenta de que en muchas ocasiones aquello que te preocupa tiende a ser muy relativo. Ver lo que te rodea desde otras perspectivas es tremendamente útil para volver a coger ese empuje que a todos nos falta en algún momento del curso escolar. Así que no hay mejor manera de relativizar tu desánimo que divirtiéndote. La diversión es un remedio tremendamente eficaz para cargar las pilas, para tener más energía, porque cuando te diviertes pones la pasión que te falta en tu trabajo en otra actividad. Y cuando ves que tienes energía y pasión para divertirte, es mucho más fácil percibir que puedes canalizar otra vez dicha energía en tu trabajo. La diversión te permite desconectar para volver a conectar en tu trabajo y con la mejor predisposición.

10. Desconectar. Si es importante desaprender para seguir aprendiendo, no lo es menos desconectar de tu trabajo. Y desconectar completamente. Hay muchas formas de desconectar, unas requieren más tiempo que otras, pero lo importante es que dicha desconexión te aleje de tu trabajo, lo aparque por el tiempo que creas oportuno. Muchas veces la gente relaciona la desconexión con el tiempo. Yo no pienso así. Creo que la desconexión depende de la calidad de cómo desconectas, no el tiempo que tardes en hacerlo.

Estos son mis consejos para docentes con poca motivación. Acabaré esta entrada con una cita que me encanta y que hoy quiero compartir contigo:

Si no te gusta donde estás, muévete no eres un árbol

 

 

 

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